Los 5 virus más letales del mundo

Miguel Ángel Pollino
Profesor de Biología

«Los virus son un grupo de organismos microscópicos muy numeroso y variado, y tienen la capacidad de infectar a todo tipo de células. Pueden infectar a animales, vegetales, hongos, bacterias, etc. Son considerados microorganismos sin vida, puesto que no son capaces de realizar las funciones básicas de todo ser vivo: nutrición, relación y reproducción.»

Miguel Ángel Pollino
Profesor de Biología

«Los virus son un grupo de organismos microscópicos muy numeroso y variado, y tienen la capacidad de infectar a todo tipo de células. Pueden infectar a animales, vegetales, hongos, bacterias, etc. Son considerados microorganismos sin vida, puesto que no son capaces de realizar las funciones básicas de todo ser vivo: nutrición, relación y reproducción.»

Los virus son parásitos intracelulares obligados, es decir: necesitan infectar una célula y utilizar toda su maquinaria celular (proteínas, enzimas, lípidos, azúcares, etc.) para reproducirse y propagarse.

El desarrollo de vacunas y fármacos a lo largo de los años, ha permitido que seamos capaces de eliminarlos eficazmente de nuestro organismo. Sin embargo, no existen tratamientos para las infecciones de todos los virus o para algunos si existen y éstas son ineficaces. Sea como sea, hay ciertos tipos de virus que producen infecciones más severas que otros, alcanzándose tasas de mortalidad de hasta el 90%.

En este artículo hablaremos de algunos de los virus más letales a los cuales se ha enfrentado la humanidad.

El virus de la viruela

El virus de la viruela es un virus (variola virus) que infecta exclusivamente al ser humano y produce la viruela, enfermedad que da nombre al virus. Es un virus con múltiples formas y diferentes mecanismos de entrada en células, hecho que lo ha convertido históricamente en un virus muy severo, causando grandes epidemias que devastaron a la población. Se calcula que el 90% de la población nativa de América murió debido al virus de la viruela, introducido por exploradores europeos y para el cuál no tenían ningún tipo de inmunidad.

La viruela es una enfermedad infecciosa y contagiosa grave, con un alto riesgo de muerte. Su tasa de mortalidad es de alrededor del 30%, con mayor mortalidad en bebés. Incluso entre los supervivientes se pueden observar cicatrices y otras posibles malformaciones (sobre todo en fetos). Hay también casos de ceguera.

Los síntomas incluyen fiebre y vómitos, llagas en la boca y erupciones cutáneas. Las erupciones se convierten en protuberancias con líquido denso en su interior y posteriormente estas protuberancias se convierten en pústulas y después en costras, que se caen y dejan cicatrices en la piel.

Su transmisión entre personas se lleva a cabo mediante contacto directo y prolongado y también se puede transmitir mediante fluidos corporales o objetos contaminados.

La primera vacuna moderna se desarrolló en contra del virus de la viruela. En 1980 se confirmó su erradicación a nivel mundial.

Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH)

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un virus que infecta células especializadas del sistema inmune (como las células T helper, los macrófagos y las células dendríticas) y las mata, provocando, a la larga, el fallo del sistema inmune. Esto se conoce como el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA) y permite que se desarrollen infecciones oportunistas y cánceres potencialmente mortales.

Con los años se han desarrollo fármacos potentes contra el VIH que permiten a la persona infectada vivir con el virus de una manera más o menos normal. En algunos casos, trasplantes con células madre han llegado a curar la enfermedad y eliminar el virus del organismo, aunque no es lo habitual. Es un virus especialmente severo en países subdesarrollados que no tienen a su disposición los fármacos adecuados.

La transmisión del virus solo puede llevarse a cabo mediante fluidos corporales que tienen una gran concentración viral. Las tres formas de trasmisión son: sexual (relaciones sexuales sin protección), sanguínea y perinatal (de madre a hijo: durante el embarazo, el parto o la lactancia).

No todas las personas infectadas con VIH llegan a desarrollar SIDA. De hecho, con los tratamientos adecuados, la infección por VIH ha pasado de ser mortal a crónica. Sin tratamiento, una persona moriría unos 10 años después de haber sido infectada por el virus.

El virus de la rabia

La rabia es una enfermedad infecciosa producida por el virus de la rabia (familia Rhabdoviridae). El virus de la rabia se encuentra extendido por todo el planeta y está presente en la saliva y en las secreciones de animales infectados. El virus se inocula al ser humano tras la mordedura de algún animal.

La rabia se manifiesta con síntomas inespecíficos los primeros diez días: cansancio, cefalea, fiebre, anorexia, náuseas y hormigueos en el sitio de la herida. Seguidamente, se producen dificultades para la deglución, desorientación, alucinaciones visuales o de olfato, convulsiones focales o generalizadas, periodos de excitabilidad… Después de estas manifestaciones clínica viene un estado de coma y, en la mayoría de los casos, la muerte.

Por todo lo expuesto anteriormente, es fundamental tratar la enfermedad con la máxima urgencia. No existe un tratamiento específico contra la rabia, por lo que, si se sospecha de una posible infección, se deben suministrar urgentemente dosis de inmunoglobulina antirrábica humana además de cuatro dosis de vacuna antirrábica dos semanas después. Una vez el paciente presenta sintomatología, el virus será letal casi en un 100% de veces.

El virus del Ébola

El virus del Ébola produce una enfermedad severa para el ser humano, que empieza entre los dos días y las tres semanas tras haber contraído el virus. Los síntomas son: fiebre, dolor de garganta, dolores musculares y dolor de cabeza. Después, se desarrollan náuseas, vómitos y diarreas, junto con fallo del hígado y los riñones. A partir de ahí surgen hemorragias que pueden ser devastadoras.

El virus se contrae por contacto con la sangre o los fluidos corporales de animales infectados (generalmente mono o murciélagos de la fruta). La enfermedad es contagiosa entre personas una vez un humano se ha infectado.

Algunas cepas del virus del Ébola han llegado a tener tasas de mortalidad de hasta el 90%, provocando brotes que han sido declarados emergencia de salud pública de interés internacional por la OMS.

En 2020 se aprobó una vacuna desarrollada contra el virus del Ébola que ha demostrado ser totalmente efectiva.

Virus de Marburgo

El virus de Marburgo causa una enfermedad hemorrágica severa, denominada fiebre hemorrágica de Marburgo, con elevada mortalidad. Los síntomas de la fiebre hemorrágica de Marburgo son indistinguibles de los del Ébola, por lo que son virus muy similares.

La mayoría de infecciones del virus de Marburgo se asocia a la visita a cuevas o minas en las que está presente el murciélago Rousettus aeguptiacus, que se cree que es un huésped del virus. Las formas de transmisión son similares a las del virus del Ébola, si bien éste es un poco más contagioso.

Ha habido brotes importantes de la fiebre hemorrágica de Marburgo, siendo algunas excesivamente severas, con tasas de mortalidad del 100%.

En la actualidad no hay vacunas o tratamientos contra el virus en humanos.

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